El puzzle israelí

16 febrero 2009 at 00:01 3 comentarios

Las elecciones en Israel dejaron un resultado incierto (EFE)

Las elecciones en Israel dejaron un resultado incierto (EFE)

El pasado 10 de febrero, el pueblo de Israel se dirigió a las urnas para elegir a un nuevo parlamento que al tiempo elija un nuevo primer ministro, intentando desterrar el recuerdo del gabinete de Ehud Olmert, que se mostró siempre inestable y polémico (por decirlo así) en el plano de las relaciones con el pueblo palestino.

Acosado por la sombra de la corrupción y de las guerras, fallidas o vanas, Israel se mostró indeciso en el voto. La Knesset, el parlamento unicameral de 120 escaños, ha quedado dividida en un pastel nada sabroso para la estabilidad política. Kadima, el partido de centro derecha al que pertenecía el premier saliente, Olmert, logró la victoria por una banca de ventaja. Triunfo que no deja de ser otra cosa que un amargo consuelo, ya que a su derecha, el Likud de Benjamin Netanyahu obtenía 27 diputados, aunque contando con el potencial apoyo de formaciones aún más escoradas hacia ese extremo. Es por esta razón que el presidente de Israel, Shimon Peres, con muchas probabilidades acuda directamente a Netanyahu para encargarle la formación de un nuevo ejecutivo, en lugar de acudir a la líder del partido más votado, la canciller Tzipi Livni, como suele ser normal.

Se presenta bastante clara la opción del pacto nacional, que podría ser de dos tendencias bastante divergentes. La primera sería un gobierno de mínimos encabezado por Kadima y Likud, apoyado por la extrema derecha. La segunda opción sería un gobierno liderado por el Likud con el apoyo total de la extrema derecha, que experimentó una notable alza en estos comicios.

Aparentemente, Netanyahu sería favorable a un gobierno de unidad con Kadima, de cara a no verse demasiado en manos de la extrema derecha. Una opción que también es secundada por otras razones desde algún partido de dicho espectro parlamentario. Sin embargo, Olmert habría recomendado a Livni no aceptar formar parte de dicha coalición de cara a fortalecer las opciones de Kadima para futuros comicios.

Ambas opciones de coalición despiertan a las sombras del estancamiento del proceso de paz con Palestina y al, aparente, nuevo rumbo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dispuesto a sacar del congelador el problema de la zona tras los ocho años de inmovilismo (o de movilismo en una dirección) de su predecesor en el cargo, George W. Bush. Visto lo visto durante la pasada legislatura y también teniendo en cuenta que los últimos enfrentamientos armados de Israel han dado escaso resultado.

Por otro lado, aunque no se conozca el ganador de esta contienda, si se sabe quién es el que más ha salido perdiendo de ella, el Partido Laborista del ex primer ministro Ehud Barak, encargado de las últimas operaciones en la Franja de Gaza. No hay que culpar del desplome del Laborismo a la labor de Barak como brazo de hierro contra Hamas, sino al “voto útil” que emigró hacia las papeletas de Kadima, en un intento de frenar el ascenso del Likud.

Se presenta, pues, un entorno oscuro para la paz en la zona. Algo que parecía una obviedad, incluso antes de las elecciones. Sin embargo, como se ha demostrado, el proceso de paz no ha sido ni será un camino de rosas, y la presencia de los mismos elementos caducos en la Knesset, unidos por un gabinete que, sin duda, será inestable, puede significar el paso previo a la presencia de nuevos políticos al frente de Israel. Un elemento sine qua non para que dejen de resonar disparos en el Medio Oriente.

¿Cuál crees que será la opción elegida como coalición de gobierno en Israel?; ¿Crees que la presencia de la extrema derecha en el gabinete puede significar un empeoramiento de la situación en Palestina?; ¿Se implicará realmente Obama para conseguir la paz en la zona?

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3 comentarios Add your own

  • 1. Hunter  |  16 febrero 2009 en 08:43

    Parece que Livni no va a saborear lo que se siente siendo presidente de Israel, así que creo que, aunque su lista haya sido la más votada, el futuro gobierno israelí será formado por el Likud de Netanyahu y la derecha de Liberman, aunque siceramente, lo mejor para el Estado hebreo sería una coalición de unidad nacional entre Likud y Kalima, más que nada por lo que puede acarrear la presencia de elementos de la derecha extrema en la Knesset (y ahí Palestina debería echarse a temblar, si es que no lo ha hecho ya).
    Y sobre Barak Obama… Es cierto que ha mandado a la zona a un mediador, pero no nos engañemos, sólo Estados Unidos es capaz de rebajar a Israel y hoy por hoy esto es una utopía, pues la guerra y la alerta permanente es lo que mueve el comercio con Estados Unidos (industria armamentística, apoyo financiero…). Además, la paz en la zona sólo habría un modo de lograrlo que, a mi juicio, ni Israel no está dispuesto a aceptar ni los palestinos estarían por la labor de aceptar sin mas: la desaparición del ficticio Estado Hebreo; ¿o acaso toda la inestabilidad en la zona no proviene de la creación de ese país artificial por Naciones Unidad en 1947?

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  • 2. Carlos C.  |  16 febrero 2009 en 12:19

    Sinceramente, creo que habrá gobierno entre los dos vencedores, pero la inestabilidad va a ser la clave del desenlace final, que es la renovación de una clase dirigente caduca, personificada en la figura de Netanyahu.

    El crecimiento de los partidos de extrema derecha es una señal de corrompimiento bastante grande, y para evitar morir, el Estado de Israel tendrá que elegir el camino de la renovación.

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  • 3. Ivan  |  17 febrero 2009 en 21:22

    Nadie obvia que este problema viene de la creación del estado de Israel en 1947 en “recompensa” ante el horror del Holocausto. De acuerdo, todos sabemos lo bien que le viene a EEUU económicamente el echo de que haya zonas en el mundo de inestabilidad (de echo, si no las hay, las crea, demostrado objetivamente, ni Aznar puede negar eso!!!!). Visto lo visto, y sin olvidar la actual situación económica, creo que lo remarcable es la participación del 65%, que a pesar de ser mas alto que en las elecciones anteriores, aun queda un gran porcentaje de población que no acude a las urnas. Esto favorece a las minorías extremistas que tienen la llave del poder, como ocurre actualmente. Es por esto, que la mejor opción sería la coalición, cosa que veo muy dificil de lograr, ya que ambos partidos están demasiado radicalizados, y ni EEUU ni la UE actuan de catalizador en la zona, al menos no de forma decisiva. Asumamoslo, estas elecciones cambian poco el escenario politico-social en la zona.

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