Obama tiende puentes entre Occidente y el Islam en Egipto

9 junio 2009 at 00:01 Deja un comentario

Barack Obama saluda desde la tribuna de la Universidad de El Cairo (Foto: TheEconomist.com)

Barack Obama saluda desde la tribuna de la Universidad de El Cairo (Foto: TheEconomist.com).

Mucho antes de que fuera proclamado presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama ya tenía planeado que, si alguna vez llegaba a la Casa Blanca, viajaría a El Cairo para dar un discurso al mundo musulmán. Y el pasado jueves cumplió su promesa en la Universidad de la capital egipcia, rodeado de jóvenes, que, sean de la fe que sean, son “los que tienen la capacidad de rehacer el mundo” dijo Obama al finalizar su declamación.

En su discurso, Obama trató seis puntos que no dejaron indiferente a nadie: el extremismo violento (con referencias directas a Al Qaeda y sus franquicias), el conflicto árabe-israelí, las armas nucleares (con especial alusión a Irán), la libertad religiosa entre los pueblos, los derechos de las mujeres y el desarrollo económico y las oportunidades de los países musulmanes. La intención de su texto era cerrar brechas del pasado y abrir una vía de tolerancia, unidad y concordia entre Occidente y el mundo islámico. Aunque es consciente de que un discurso “no puede erradicar años de desconfianza”, afirmó que sólo actuando “con audacia” Occidente y el mundo musulmán resolverán “las necesidades de nuestros pueblos”.

El tema que más polvareda ha levantado –amén del extremismo islámico, al que ha llamado a todo el mundo musulmán a combatir, y las armas nucleares- ha sido sin duda el de Palestina y el Estado hebreo. Obama reconoció el sufrimiento de ambos pueblos y el derecho de ambas “a que sus aspiraciones […] sean satisfechas” por vía “de dos Estados, en los que tanto israelíes como Palestinos vivan en paz y seguridad”. Eso pasa, en el lado hebreo, por detener los asentamientos de colonos judíos en tierras palestinas que “violan acuerdos anteriores y minan los esfuerzos por alcanzar la paz” expresó Obama, después de aclarar que Estados Unidos “no aceptará” la legitimidad de su mantenimiento. Y en el palestino, la solución de los dos estados implica el abandono de la violencia –requisito directo para Hamás, al que pidió que reconociera el derecho del estado de Israel a existir- y porque tanto la Autoridad Palestina como Hamás “cumplan con las aspiraciones de los palestinos” y unifican a su pueblo.

Nadie sabe si Obama encontrará los apoyos necesarios para llevar a cabo todos sus deseos. Al menos desde el lado árabe las reacciones no han sido demasiado frías. Tanto la ANP como Hamás han calificado sus palabras como “un buen comienzo” (con reservas por parte del Gobierno de Gaza), mientras que la Liga Árabe ha dicho por medio de su secretario general que “esta visión trata con equilibrio los asuntos en la región”. En cambio, el presidente hebreo, Benjamín Netanyahu, ya dejó clara su postura incluso antes de la visita de Obama a El Cairo, concretamente durante su visita a Washington: no van a dejar de ampliar las colonias en Cisjordania. El problema es que Netanyahu está ante la espada y la pared: o accede a las presiones norteamericanas y la coalición de Gobierno se le desmorona, o si rehúsa seguir las palabras de Obama, podría enfrentarse a consecuencias económicas en plena crisis.

Sea como fuere, conseguir la paz en Oriente Próximo significaría un gran paso adelante en las relaciones entre Estados Unidos y el Islam. Es la clave de un puzzle en el que las siguientes piezas, los países musulmanes, son imprescindibles para solucionar dos de los problemas más graves y urgentes de EEUU: la guerra en Afganistán y la lucha contra Al Qaeda. Irán tiene mucha influencia entre la población afgana y puede jugar un importante papel en la resolución del conflicto centroasiático, de ahí que Barack Obama tendiese a la República Islámica de Irán una mano al reconocer su derecho, al igual que otros países, a acceder a la energía nuclear pacífica “si cumple sus responsabilidades bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear”. Irán acogió sus palabras calificándolas de no ser suficientes, reclamándole “pasos prácticos”.

¿Crees que este discurso será el principio de una nueva relación entre las dos civilizaciones, de superación de las diferencias? ¿Con qué dificultades pensáis que se topará Obama en el cumplimiento de su programa? ¿Consideráis posible una solución real al problema de Palestina en las condiciones actuales, o pensáis que Estados Unidos debería poner “de verdad” todo de su parte para presionar ahora a ambas partes?

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