El escaño del Partido Pirata

19 junio 2009 at 07:54 1 comentario

A la izquierda el líder del Partido Pirata, Rick Falkvinge, y el candidato por ese movimiento a la Eurocámara, Christian Engström (Reuters)

A la izquierda el líder del Partido Pirata, Rick Falkvinge, y el candidato por ese movimiento a la Eurocámara, Christian Engström (Reuters)

El Partido Pirata, grupo político creado en Suecia el pasado 2006 que defiende la el libre intercambio de archivos vía P2P en internet, ha obtenido un escaño en las recientes elecciones al Parlamento Europeo. Este hecho parece responder a una reacción de la ciudadanía ante las últimas legislaciones aprobadas por algunos países de la UE, como la propia Suecia o Francia, para penalizar el intercambio de archivos entre usuarios de la Red.

Cuando el mundo caminaba hacia el siglo XXI, en los últimos coletazos de los noventa, surge el fenómeno de internet y con él el del acceso libre, gratuíto y casi ilimitado a películas, documentales, música… Era la primera vez en toda la historia de la humanidad que el acceso a los productos culturales se democratizaba, facilidad que proporcionaban primero los programas de intercambio de ficheros a través de servidor centralizado primero (Napster, WinMx y otros, que fueron en su mayoría desconectados por sentencias judiciales ganadas por discográficas) y luego los de servidores descentralizados después (Emule y Ares como los más populares). En los últimos tiempos se han añadido las páginas de descarga directa mediante protocolo BitTorrent.

Casi al mismo tiempo que las descargas de todo tipo de archivos (videojuegos y programas de software incluído) aumentaban en cantidad de descargas –gracias también el progresivo aumento de la velocidad de conexión y el ADSL-, las compañías discográficas ponían el grito en el cielo ante los palpables descensos en las ventas, culpando de ello a Internet y los programas P2P (per to per). Y comenzaron las demandas, sobre todo en Estados Unidos, ganando en la mayor parte de ellas y logrando cerrar programas como Napster y sus servidores.

Recientemente, y por presiones de productoras musicales, estudios de cine y otros actores de la industria cultural, varios países han aprobado leyes muy restricitivas al respecto. La que más polvareda ha levantado ha sido la salida del Parlamento francés, que contemplaba la desconexión del usuario que descargase archivos ilegales (con derechos de autor) sin previa sentencia judicial y después de dos avisos oficiales, la primera vía mail y la segunda a través de carta certificada). Sin embargo, y siguiendo la línea del Parlamento Europeo, el Constitucional del país galo abolió ese punto de la norma, considerando que sólo un magistrado estaba capacitado para impedir el acceso a la red de cualquier persona.

Con este ambiente enrarecido en Europa llegaron las elecciones al Europarlamento. Como anécdota, la existencia en Suecia de un partido, denominado Partido Pirata, que se presentaba a las urnas con una consigna: la no penalización del libre intercambio de archivos.

¿Simple anécdota? Bien, los suecos votaron y en la próxima Cámara de Bruselas habrá un representante del Partido Pirata, gracias al 7,1% de votos obtenido. La explicación viene dada por la adopción de una normativa antipiratería tomada por el Gobierno sueco que habría servido de acicate para que los jóvenes acudiesen a votar.

En cuanto a España, el asunto está caldeado por la actitudo agresiva que en los últimos meses está tomando la SGAE, (Sociedad General de Autores y Editores de España), entidad privada que gestiona la práctica totalidad del catálogo musical del país. En principio, no es delito el intercambio de archivos en la red en tanto no haya ánimo de lucro, y resulta difícil de demostrar cosa contraria, aunque la SGAE se empeñe en su campaña antipiratería por medios un tanto alegales (¿se acuerdan de aquel detective privado que se coló en una boda para comprobar que allí se bailaba con temas cuyos derechos gestiona la SGAE?) o a veces inmorales (cobrar el popular 10 % en conciertos benéficos).

En nuestro país, además, rechina aún el nombramiento de la cineasta Ángeles González Sinde, presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, como ministra de Cultura; un paso que ha sido visto como un guiño de Zapatero a cineastas y músicos, que reclaman una ley más dura que la actual, proponiendo reducir la velocidad a los usuarios que utilicen la red para descargar archivos ilegales.

¿Creéis que el Partido Pirata tendrá una influencia relativa en el Europarlamento? ¿Sería posible en España unos resultados semejantes de presentarse una candidatura similar? ¿Saldrá en nuestro país una ley a lo Sarkozy contra la piratería, o Zapatero se echará atrás temiendo una pérdida del voto más joven?

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1 comentario Add your own

  • 1. Sandro  |  20 junio 2009 en 20:12

    hola Carlos,

    viva el partido pirata!!!

    y saludos da Napoli :)

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