Un pésimo sonido desluce el regreso de Coldplay a España

11 septiembre 2009 at 00:01 Deja un comentario

Coldplay en pleno concierto.

Coldplay en pleno concierto.

El famoso refrán de “a la tercera va la vencida”, a veces no se cumple y más aún cuando las dos tentativas anteriores fueron buenas. Eso es lo que debió pensar Coldplay, tras el tan criticado concierto que ofreció en la Ciudad Condal el pasado 4 de septiembre. Chris Martin y los suyos volvieron a elegir Barcelona como única cita española en su gira de “Viva la Vida tour”. Éste iba a significar un guiño, un esperado regalo a una ciudad que les acogió para la grabación de algunas canciones y para la presentación mundial de su último disco “Viva la Vida or death and all his friends”. Sin embargo, lo que prometía ser una fiesta de buena música adornada con un gran despliegue de luces y sonido para la grabación del próximo DVD, acabó siendo un fiasco teñido de bochornosos fallos de sonorización que deslucieron la velada.

Incumpliendo la pulcra puntualidad londinense, el cuarteto británico salió al escenario ante un estadio abarrotado de un adormilado público heterogéneo que se despertó tras el recital de los estadounidenses The Flamings Lips, teloneros del mastodonte inglés. La marea multicolor de 63.500 incondicionales empezó a desperezarse con todo un clásico, “El Danubio Azul” de Strauss, para dar paso a los primeros acordes de “Life in Technicolor”. Mientras, el grupo entraba en escena, vengalas en mano, guiados por una “Libertad” que presidía quieta en el fondo del escenario. Quien les iba a decir que esa representación escenográfica de la Revolución francesa, iba a trasladarse al otro lado del escenario, con los fans como protagonistas alzándose ante tal tiránica actuación de sus ídolos.

Tras un breve acústico acompañado por el griterío eufórico del personal, el líder tomó el testigo con “Violet Hill”, la carta de presentación de su último disco y víctima de una serie de denuncias por plagio, junto a la sonada “Viva la Vida”. Sólo bastaron 30 segundos y un par de acordes de las guitarras eléctricas para lastrar el inicio del concierto. Fuertes explosiones de sonido, continuos vaivenes de la voz de Martin, en definitiva, unos problemas técnicos que cambiaron la cara del cantante británico, el cual no dejaba de mirar incrédulo a los técnicos situados en uno de los laterales del escenario, con el fin de buscar explicaciones a tan lamentable espectáculo.

El ambiente empezaba a calentarse. Los asistentes sorprendidos no creían lo que estaban escuchando, pero intentaban calmar su enfado, dejándose llevar por las partituras de grandes éxitos como “Clocks” e “In my place”. El grupo quiso empezar fuerte y demostrar al público español que Coldplay es una banda de estadios, de grandes espectáculos sólo comparables a los de los irlandeses U2. Sin embargo, los fallos técnicos sólo sirvieron para confirmar el ya comentado fracaso de los conciertos multitudinarios, en los que la espectacularidad de la puesta en escena suple a la armonía musical de aclamados grupos y cantantes.

Y la banda londinense no iba a ser menos. La sencillez melódica de “Yellow” se edulcoró con enormes globos amarillos que pululaban sobre las cabezas de un público, que gritaba extasiado al compás de los falsetes de Martin, seña de identidad del cuarteto. La relación fans-grupo parecía volver a reconciliarse, especialmente tras el esfuerzo de Martín por ganarse la empatía de la audiencia con frases en un tímido castellano como “¿Qué tal amigos?” o “Muchísimas gracias desde el corazón”.

Llegado a este punto los británicos optaron por reservar parte de la artillería pesada para el final y disparar la nueva metralla coldplayana, alternando enérgicos ritmos como “Cementeries of London” con las pastelosas cadencias de “42”, muy por debajo de aquellas cándidas líricas de sus anteriores trabajos. Pero esto se arregló con la apacible balada “Fix you”, que iba a protagonizar otro de los momentos de euforia del público y el regreso del Coldplay de otros tiempos, con un Martin entregado al piano y unas guitarras eléctricas que pulían el característico pop melódico de la banda.

Posteriormente, llegó “Strawberry Swings” y aprovechando la pasarela instalada en uno de los laterales del escenario, el grupo se “adentró” entre los fans para entonar “God Put A Smile Upon Your Face”, “Talk” y “The Hardest Part”, que sucumbieron ante un ensordecedor quejido de No se oyedesde el graderío.

Los pitidos se convirtieron en aplausos con las más que trilladas notas del “himno blaugrana” “Viva la Vida”. El inicial enojo se transformó en un intenso furor que llevó a los incondicionales a rendirse ante sus ídolos. Algunos ya pensaban en el punto y final del concierto, y otros en tratar de recordar las canciones que los británicos se habían dejado en el tintero. Pero aún quedaba rematar la faena con un cambio de escenario, instalado en mitad de la pista y un par de antiguos temas, incluso una discutible versión de “Billie Jean” del desaparecido Jackson.

La potencia de “Politik”, la ternura de “Lovers in Japan”, materializada en las mariposas que revoloteaban en el cielo y la conmovedora simplicidad de “The Scientish” resonaron en la Olimpia barcelonesa para presentar “el comienzo del final”. La segunda versión de “Life in Technicolor” fue la encargada de cerrar la noche estival. Coldplay despedía así su paso por España, con una lluvia de fuegos artificiales, un amplio abanico de colores en un manto de confeti mezclados con un sabor agridulce por la pésima sonorización y el olvido de himnos como “Trouble” y “Speed of sound”.

Mientras, numerosos asistentes yacían absortos al rememorar tiempos mejores de la banda. De nada sirvieron las disculpas del líder Martin ni el CD que regalaron al final del concierto (lo hacen en todos). El pescado ya estaba vendido y las reclamaciones por el deplorable espectáculo ofrecido no se iban a hacer esperar. Estos días los blogs y foros han sido el canal utilizado por los fans para mostrar su descontento y la promotora musical Live Nation, encargada de la organización del concierto, ya ha culpado al propio grupo de la deficiencia del sonido.

Ahora sólo queda que la banda tome cartas en el asunto y, por lo que parece, no están muy dispuestos a ello.

¿Qué opinas del concierto de Coldplay? ¿Cuál crees que debería ser la solución adoptada por el grupo por los problemas técnicos? ¿Consideras que con las disculpas de Chris Martin fueron suficientes o se deberían adoptar otras medidas como devolver el dinero a los asistentes u ofrecer un concierto gratis? ¿Cuál es tu opinión acerca de los rumores de plagio de algunas canciones del último disco de la banda?

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