Suiza pone en jaque la libertad religiosa

1 diciembre 2009 at 13:03 1 comentario

Carteles de propaganda electoral en Suiza (Fuente: Le Monde).

Carteles de propaganda electoral en Suiza (Fuente: Le Monde).

!!Nein, non, no!! Ésa ha sido la respuesta del 57,5% del electorado suizo a la construcción de minaretes en las mezquitas helvéticas. El resultado del referéndum, celebrado el pasado domingo y cuya iniciativa fue respaldada por la derecha ultranacionalista, reabre el debate que se inició en 2005 con la publicación de caricaturas de Mahoma en un diario danés. ¿La sociedad europea tiene miedo a la inmigración musulmana?

Suiza, sede de importantes organismos internacionales como el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU y el COI, siempre ha ofrecido una imagen de Estado equitativo e igualitario en el que conviven en paz diversas etnias y cuatro lenguas oficiales (alemán, francés, italiano y romance). Sin embargo, hasta las sólidas democracias sienten el “temor” de posibles insurrecciones que atenten contra los cimientos políticos, económicos y sociales del país. Un ejemplo lo confirma el apoyo popular a la iniciativa del Partido Popular Suizo (SVP-UDC) de rechazar la construcción de minaretes en los templos musulmanes.

Con una participación de cerca del 55%, el resultado de la consulta ha creado una cierta consternación tanto dentro como fuera de sus fronteras. El Gobierno suizo se ha mostrado sorprendido de la opinión popular, especialmente tras las últimas encuestas previas a su celebración que daban una mayoría del 53% al ‘no’, frente a un 37% favorable a su prohibición. Sólo cuatro de los 26 cantones suizos expresaron su descuerdo ante la propuesta de la ultraderecha: Basilea-Ciudad, de habla alemana, y Ginebra, Neuchâtel y Vaud (Lausana), zonas francófonas, evidenciando la gran diferencia entre la Suiza germana de la francesa.

Tras el referédum, la ministra suiza de Justicia y Policía, Evelin Widmer-Shlumpf, analizó este rechazo del pueblo, afirmando que esto demuestra “los miedos e inseguridades existentes entre la población de que los fundamentalistas islámicos puedan conducir al establecimiento de sociedades paralelas que se aíslen, que rechacen nuestras tradiciones estatales y que ignoren nuestro orden jurídico”. No obstante, advirtió que la “prohibición de eregir alminares no es el medio apropiado para luchar contra los extremistas islámicos”.

En la misma línea, Calmy-Rey, ministra suiza de Exteriores aseguró que el porcentaje es una “señal de alarma, un sentimiento de repliegue, de autodenfensa que los ciudadanos han tenido en un contexto de mundo globalizado, y con una crisis económica” y que “su decisión puede tener consecuencias económicas”. Asimismo, culpó del resultado en las urnas al “falseamiento de la realidad y la instrumentalización de los temores de los suizos por cierto partido político (Partido Popular Suizo-SVP-UCD)”.

Dicho partido, que obtuvo un 29% de los votos en las pasadas elecciones federales, logró hace un año recoger el número de firmas necesarias para que su propuesta fuese sometida a referendum. Ahora, la ultraderecha suiza sale reforzada de esta lucha política, tras una campaña en la que el SVP-UCD ha utilizado como arma el hecho de que los alminares no están protegidos por la libertad religiosa al no ser imprescindibles para su oración, y considerarlos, por tanto, un signo de dominación y expasión del Islam.

Ante esto, instituciones internacionales como la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) y la propia Amnistía Internacional han puesto el grito en el cielo, al considerarlo una violación de la libertad religiosa e incompatible con las convenciones internacionales firmadas por la propia Confederación.

Mientras, más allá de las montañas helvéticas, partidos de extrema derecha como el FN de Le Pen han aplaudido el ‘no’ de los suizos. El propio diputado belga Filip Dewinter afirmó que ésta es una forma de ofrecer a los musulmanes una “señal de que ellos se deben adaptar a nuestra manera de vivir y no a la inversa”. Desde Italia, también han recibido sendas felicitaciones. Esta vez, en boca de Roberto Castelli de la Liga del Norte, quien, incluso, solicitó la inserción de la cruz en la bandera italiana. Más duro ha sido su colega el eurodiputado Mario Borghezio. El leguista calificó a los minaretes como símbolos de la amenaza terrorista islamista, más que un lugar de rezo, así como gritó “Suiza ‘forever’ blanca y cristiana”.

Al margen de opiniones políticas, la realidad es que el país helvético cuenta con 400.00 musulmanes, el 5% de la población, procedentes de Turquía, Albania y la ex-Yugoslavia, y dispone de cerca de 200 lugares de rezo y sólo cuatro minaretes, que no son usados para reclamar fieles. Al contrario que sucede en otros países europeos, Suiza no ha sufrido conflictos sociales por la integración de las minorías musulmanas en el país. Por ello, resulta sorpredente el respaldo popular a ese tipo de iniciativas que no dejan de abrir brechas entre culturas y demostrar la fortaleza de la ultraderecha, en favor de las identidades nacionales.

Como respuesta, medios de comunicación nacionales e internacionales han dado cobertura a este asunto, dejando en un segundo plano la otra cuestión planteada en la consulta: la exportación de armas. Esto viene a reforzar la premisa de que la integración del islamismo en Europa preocupa a la población.

Si las caricaturas de Mahoma publicadas en el diario danés Jyllands-Posten y el actual debate sobre el uso del burka en Francia han sido motivo de conflicto social y político, este referéndum podría ser otro coctkail molotov contra los defensores de una Europa unida, tolerante y solidaria. La muestra de una falsedad que pudre los engranajes de una poltica social integradora que aboga por el multiculturalismo, pero que es incapaz de ponerse en marcha. 

¿Qué opinas del resultado del referéndum? ¿Crees que es una violación contra la libertad religiosa? ¿Cuál debería ser la conducta del Gobierno suizo ante el resultado de la consulta popular? ¿Qué opinas del fortalecimiento de los partidos de ultraderecha? ¿Cuál crees que son las causas?

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1 comentario Add your own

  • 1. Hunter  |  2 diciembre 2009 en 00:52

    ¿Y no son un símbolo de dominación católica los campanarios de iglesas y catedrales? No nos llevemos a engaño, la ultraderecha católica se olvida de que sus mismas justificaciones son igualmente válidas para el caso católico, así que ya pueden buscarse otras. El minarete es un símbolo de la mezquita, igual que los campanarios. Cuántos campanarios de pueblos de España permanecen mudos, y nadie piensa en derruirlos (aunque las modernas iglesias de Madrid carezcan de ellas, qué pena).

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