El mal de Haití

18 enero 2010 at 09:49 1 comentario

El obispo de San Sebastián, Juan Ignacio Munilla, afirma que existen males mayores que el terremoto de Haití.

 

“Quizá es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo, que el que ellos están sufriendo”. De esta forma comparó el nuevo obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, en el programa “La ventana” de la Cadena SER, el mal que en términos teológicos supone el terremoto que la pasada semana asoló Haití y hoy sume en el caos a los supervivientes, con el que según su juicio, se extiende sobre occidente debido a la pobre concepción espiritual y materialista de la vida que tenemos. Puedes escuchar la entrevista completa desde aquí.

Las palabras del prelado han despertado estos días un gran revuelo y debate entre los que defienden al obispo, su denuncia de tergiversación y su aclaración por escrito; los que como el lehendakari Patxi López se han sorprendido y pronunciado en contra; y por último los que como el escritor Juan José Millás, se muestran cansados de la hipocresía “de que juguemos a escandalizarnos cada vez que la Iglesia hace un disparate de los suyos”.

Gemma Nierga, presentadora de “La ventana”,  sacó el tema de Haití a Munilla al finalizar la entrevista pidiéndole una reflexión. La presentadora le recordó al prelado las preguntas y la perplejidad  que mostraban los católicos y oyentes de “Radio María” (programa que lleva a cabo el obispo) ante la tragedia, esa misma mañana. 

Parece que el mal se ceba en los más inocentes, pero si el mal tuviera la última palabra, entiendo que no sería compatible con Dios”, dijo Munilla. (Buen argumento para no creer en Dios, diría cualquier agnóstico;  ya que Haití está inundado de cuerpos en descomposición en las calles, la cifra de muertos es literalmente incalculable, la ayuda llega de forma muy lenta y los saqueos han comenzado). “Aunque parezca fuerte lo que voy a decir,-decía monseñor José Ignacio Munilla- existen males mayores que los que esos pobres de Haití están sufriendo estos días. Nosotros nos lamentamos mucho por los pobres de Haití, pero igual también deberíamos […] llorar por nosotros, por nuestra pobre situación espiritual y concepción materialista de vida”. 

Supone un esfuerzo titánico imaginar que “nuestra forma de vida” suponga un mal mayor que la situación de extrema necesidad en la que se encuentra la población de Haití, sin nada que llevarse a la boca en días. Hay gente atrapada entre los escombros esperando ser rescatada, como una chica de 15 años que, a tan sólo media hora de estrechar la mano a su salvador, tuvo que ser abandonada a su suerte porque la situación para los bomberos era de extremo peligro

Es cierto que en Occidente nos encontramos imbuidos en una espiral de materialismo que nos dirige y atrapa (no hay nada como subir a la última planta del antiguo cine Avenida de la Gran Vía de Madrid reconvertido en una tienda de ropa y comprobar cómo parecemos incansables y laboriosas hormigas concentradas en cumplir los dictados de esta sociedad, ¡comprar!). No obstante, aunque se pueda llegar a entender hasta cierto punto que Munilla intente dar una respuesta teológica a sus feligreses, el veredicto casi unánime es que no ha podido estar más desafortunado con sus palabras. 

El periodismo pone el acento en la información y aunque el obispo entienda que ha sido víctima de manipulación, los titulares que han copado las noticias no “claman al cielo” por tergiversación, sino por ser transcripción de las palabras de alguien que se supone con autoridad moral es esta sociedad.

 Si la Iglesia ya se encuentra gravemente tocada, con un obispo así se hace un flaco favor. Aunque los prelados deban mirar al cielo, todo el mundo pone hoy sus ojos en las consecuencias de una tierra que se ha movido en el país más pobre de América. El mal de Haití no es sólo su situación presente, sino la complicadísima situación política y económica en la que se sumirá en el futuro, no sólo ella sino también su vecina República Dominicana.

 

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  • 1. Quin King  |  14 febrero 2010 en 10:23

    MUNILLA dijo VERDAD

    Monseñor Munilla, en la entrevista que la periodista Gemma Nierga le hizo en el espacio La Mañana en la SER, dio en el clavo con sus declaraciones, y no tiene que rectificar nada señor Lehendakari del Gobierno Vasco, porque ha dicho absolutamente LA VERDAD.-

    Visto la virulencia conque religiosos, políticos, escritores, periodistas, teólogos y demás gentes, se rasgan las vestiduras (y hasta las entrañas), para “condenar” al obispo Munilla, algo “gordo” y “verdadero” ha debido decir, porque sería propio de gente “sinsorga” atacarle de esa manera si lo que ha dicho “no es verdad”, ya que en ese supuesto sería mas correcto advertirle y sacarle de su error con argumentos de caridad cristiana (o no hacer “ni caso” a lo dicho, por… “estupidez”).-

    Pero no.- Munilla ha dicho una gran VERDAD, y eso duele a los que se quieren erigir en pedestales de “sabiduría” para que la plebe “los aplauda”.-

    A los soberbios les sale como un resorte eso de: “ha blasfemado”, “crucifiquémosle”, que es lo que en el fondo vienen ha decir y querer todos esos críticos del obispo.-

    El obispo Munilla ha dicho que: es un mal más grande el que nosotros padecemos que el que esos inocentes sufren, refiriéndose a la catástrofe de Haití, para hacernos comprender “la gravedad del mal del que nos habla”.- También ha dicho otras muchas cosas que ustedes no quieren leer, agarrándose a esta frase como clavo ardiendo para “condenarle”.-

    Son tan “monstruosos” los pensamientos de los que dicen que Monseñor es insensible a los dolores que padecen sus semejantes en Haití, que no hacen otra cosa que ratificar como verdaderas las opiniones del obispo respecto a la “enfermedad espiritual de nuestra sociedad”.-

    ¿A ustedes les extraña los males que nuestra sociedad padece?: “niños que desaparecen”, “chicas jóvenes terriblemente asesinadas”,“violaciones”, “mujeres acuchilladas por sus parejas”, “padres maltratados por sus hijos”, “profesores amenazados y despreciados por sus alumnos”, “policías encubridores de gravísimos delitos“, “financieros estafadores”, “empresarios que se quedan con lo ajeno”, “divorcios”, “abortos”, “terrorismo”, “políticos corruptos”, “jueces prevaricadores”, y… pueden seguir enumerando males hasta donde quieran.

    Con lo que la juventud percibe de nuestra sociedad a través de los medios de comunicación como… “modelos de vida”, no es extraño que “después” pasen todas estas cosas, y para más inri, pretenden quitar los crucifijos de las escuelas y colegios, que es quitar los mandatos que Jesucristo nos dio para enderezar nuestras conductas, para que seamos “hombres nuevos”, y no hay nadie que nos haga ver la “gran catástrofe” a la que nuestra sociedad se encamina.- El obispo Munilla sí lo hace: con sus escritos, con sus declaraciones, con las explicaciones del Catecismo de la Iglesia Católica.-

    Si la sal se desala… ¿quién la salará?.-

    Me encantaría que todos esos “virulentos críticos” del señor obispo de San Sebastián: religiosos y teólogos, me explicasen el Catecismo de la Iglesia Católica como lo hace el obispo Munilla.-

    De los titulares y tergiversaciones que hacen los periodistas en sus periódicos me extraña menos, porque viven de la noticia espectacular, “aunque sea mentira”.- No se si lo hacen queriendo ó sin querer, pero son muy hábiles en “recortar” frases ó pensamientos para que el titular sea “espectacular”, “monstruoso” y “escandaloso”, para que vayamos corriendo al kiosco a comprar el periódico.-

    Un columnista que llama “tarugo” al señor obispo, también ha escrito: Eso de comparar la delicada situación española con la horripilante catástrofe de Haití no es solo una mentecatez, sino una blasfemia.- (aunque dice que puede estar emitiendo un juicio temerario al criticar a monseñor).-

    Señor periodista, usted que escribe columnas que casi son “puro Evangelio”, ¿no le habrá traicionado también “ese pedestal” de tener que escribir a diario algo espectacular, sin pensar muy bien en lo que dice, para que compremos el periódico y le paguen a usted su sueldo?-

    Quiero pensar que ha Munilla no le han, ó no han querido entenderle; por eso uno de esos teólogos que quieren “crucificarle” por lo dicho en la entrevista escribe: Para una persona que cree en Dios, lo más sagrado es la vida humana.-

    ¿No será… “LA VIDA ETERNA”… señor teólogo?, y por ende ¿la vida humana, que es sagrada para “los que creen” y para “los que no creen” en Dios? .-

    Quiero estar, en este caso, al lado del señor obispo de San Sebastián: Don José Ignacio Munilla Aguirre, porque dijo VERDAD.-

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