La “salud de hierro” del sistema estadounidense

25 marzo 2010 at 00:05 Deja un comentario

La reforma sanitaria estadounidense encuentra trabas entre la oposición y los propios ciudadanos.

La reforma sanitaria estadounidense encuentra trabas entre la oposición y los propios ciudadanos.

A Obama se le complica su sueño de una sanidad universal y pública. A pesar de lograr su aprobación en la Cámara de los Representantes, 12 estados llevarán la ley de la reforma sanitaria ante el Tribunal Supremo, al considerarla “inconstitucional”. La carrera por copiar el sistema sanitario a la europea parece no tener cabida en una sociedad en la que las aseguradoras tienen un gran poder económico, social y político.

El pasado 21 de marzo, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó la ley de reforma sanitaria, tras una batalla liderada por su presidente Barack Obama que comenzó con su investidura como mandatario estadounidense y que ha supuesto el cumplimiento, en parte, de una de sus promesas electorales. El sueño americano de Obama está empezando a tener forma. “¡A esto se parece el cambio!”, exclamó una vez finalizadas las votaciones el 22 de marzo. “Este plan no servirá para arreglar todo lo que funciona mal en nuestro sistema sanitario, pero nos ayudará a avanzar en la dirección adecuada”, sentenció.

Esta ley no ha sufrido ninguna modificación desde que en los ’60 Johnson creó el Medicare –plan estatal para los jubilados- y el Medicaid –que ofrece cobertura a los más desfavorecidos-. Con esta reforma, el sistema sanitario ampliará estos dos programas y experimentará una serie de cambios que otorgará una mayor protección a los que tienen seguro y cobertura a 32 de los 46 millones de norteamericanos que lo no poseen, con la ayuda de subsidios.

Asimismo, Obama quiere obligar a las empresas a asegurar a sus empleados a cambio de incentivos fiscales, así como a que los propios ciudadanos tengan un seguro privado contratado, y penalizar económicamente a aquellos que no lo hagan. De esta manera, la asistencia sanitaria se convertiría, además de en un derecho, en una obligación y el Estado recaudaría dinero de aquellos que se nieguen a incumplirla.

Tal y como Obama afirma, la aprobación de dicha ley supone “una victoria para todos los americanos”. Sin embargo, la ajustada victoria obtenida (219 votos a favor, frente a 212) y la ruptura disciplinaria de voto por parte de 34 congresistas demócratas que se aliaron con los republicanos denotan el rechazo por parte de cierto sector de la sociedad norteamericana. A esto se suma que, de momento, una docena de fiscales generales han presentado denuncias al Supremo contra la mencionada reforma sanitaria. Estados tan importantes como Texas, Florida, Pensilvania y Virginia, junto a Alabama, Nebraska, las dos Dakota, Carolina del Sur, Utah, Oklahoma y Washington -con una gobernadora demócrata- han unido sus fuerzas para mostrar su disconformidad con esta ley, ya que infringe la décima enmienda de la Carta Magna.

Sus argumentos se basan en que la nueva legislación sanitaria obligará a los ciudadanos, estadounidenses y residentes, a tener un seguro médico privado, una obligación que no está reflejada en la Constitución ni asignada al Gobierno federal y que, por tanto, es decisión bien de los estados o del pueblo cumplirla o no.

Igual de reticente se muestra la población estadounidense que no ve con buenos ojos que el Gobierno se inmiscuya en su vida cotidiana, además de considerar que esta reforma puede conllevar problemas a la nación y a la ciudadanía.

En la misma línea se sitúan las empresas de seguros que se oponen a ella, ya que, pese a que su número de clientes se incrementaría, supondría un mayor control estatal y un aumento de sus gastos. La intervención gubernamental en sus actividades mermaría su capacidad de decisión sobre asuntos como a quién curar, qué enfermedades cubren la póliza, etc. Cuestiones que ni se plantean en un sistema sanitario como el español, universal y público, donde todo ciudadano tiene derecho a una asistencia sanitaria sin considerar su situación económica ni saludable.

Y es que en España es impensable que alguien, séase Estado o empresa de seguros, establezca un límite máximo en el gasto de la asistencia sanitaria de un paciente, como sucede en EE.UU., donde los enfermos de cáncer u otras patologías crónicas y de tratamientos costosos se ven impotentes ante un Estado que da la espalda a los más débiles económica y físicamente.

Resulta sorprendente que aquella sociedad que alardea de formar parte de un país democrático, en el que paradójicamente libertad e igualdad confraternizan con un capitalismo puro que prima al pez grande y devora al pequeño. Aquella que es la potencia mundial en todos los campos, pero que no posee una “salud” de hierro. Ésa, o al menos un sector de la misma, es crítica con un presidente que trata de adoptar una política social que ampare a los más desfavorecidos.

Quizás ese sector más desamparado por la antigua sanidad americana deba callar la boca de aquellos que rechazan la nueva legislación porque prefieren salvaguardar su intimidad ante el Gobierno, antes de mejorar su sanidad y la del país entero. Porque un buen arsenal armamentístico o una fuerte economía nunca podrá velar por esa libertad individual de cada ciudadano ante una epidemia. La prevención y una óptima asistencia sanitaria, sí.

Anuncios

Entry filed under: Internacional. Tags: , , , .

Cuando un actor te despierta el interés por el teatro Google, ‘hasta las webs’ de China

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


Un día de estos…

marzo 2010
L M X J V S D
« Feb   Abr »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

¡¡Estamos en Twitter!!

En capítulos anteriores


A %d blogueros les gusta esto: