¿Por qué Fitch no se fía de la deuda española?

2 junio 2010 at 10:07 Deja un comentario

¿Por qué Fitch decide rebajarnos la calificación de nuestra deuda soberana? Sencillo: por lo abultado de la deuda privada.

¿Por qué Fitch decide rebajarnos la calificación de nuestra deuda soberana? Sencillo: por lo abultado de la deuda privada.

Llevamos semanas oyendo sin parar, como si de una letanía se tratase, que España necesita recortar de forma drástica su déficit público; de recortes en prestaciones sociales, de inversión en obra pública y en investigación y cultura, de rebajas en los sueldos de los funcionarios, de congelación de las pensiones contributivas, de subidas de IVA al 18%… todo, con tal de que el Estado central adelgace para que los mercados se queden tranquilos.

Tantas medidas y tan dramáticas que, sin embargo, parecen insuficientes cuando una de las tres grandes agencias de calificación, Fitch, decide rebajar el nivel de calidad de la deuda española de AAA, la máxima posible, AA+, en la tarde del pasado viernes. Más presión añadida e inesperada para la reunión que en la mañana del sábado mantuvieron patronal, sindicatos y Ejecutivo central para intentar buscar un consenso que permita sacar adelante la tan traída y llevada reforma laboral, una de las medidas que, según los gurús económicos, nos llevará a ser más competitivos ante los mercados exteriores y la inversión.

Pero, ¿por qué Fitch, ante el esfuerzo realizado, decide por su cuenta rebajarnos la calificación de nuestra deuda soberana? ¿Acaso no vamos a pagar cuando el porcentaje de ésta con respecto al PIB asciende a un 55%, inferior a la de otros países de la Eurozona como Francia, Inglaterra o Irlanda?

La respuesta la ha dado hoy la propia Fitch al rebajar la calificación de varias entidades bancarias españolas, a saber: Sabadell, Bancaja, Caja de Valencia y CAM debido al deterioro de la calidad de sus activos por la debilidad de la economía española y su elevada exposición al ladrillo. Y cuidado, porque Standard & Poor’s ha dado un toque de atención a Caja Madrid.

Exacto: la deuda privada está detrás de que las agencias de calificación estén atentas a España. Nadie sabe calcular muy bien a cuánto asciende la deuda de los años de piso a tocateja y del par de apartamentos en la playa, pero supera con creces el monto de la deuda de la Hacienda Pública. Nuestro país pasa por dos crisis: una económica, fruto de la desaceleración mundial, y otra derivada de la caída del sector inmobiliario, que actuaba como una auténtica locomotora tirando de la economía nacional.

De ahí que en estos momentos haya muchos bancos y cajas de ahorro con hipotecas de impagados y un parqué de pisos, locales, chalés y demás que, además de tener complicada salida, se han devaluado; o mejor dicho, se ha descubierto que estaban sobrevalorados. Precisamente S&P ha publicado un estudio sobre el mercado de la vivienda en Europa, en el que se afirma que España tiene sobrevalorados sus inmuebles en un 12,5%, el tercer país de Europa por detrás de Francia y Reino Unido, con un 18,5% y 13% respectivamente. Lo curioso de este estudio es que asegura que en el mercado inmobiliario español se ven “síntomas de mejoría”.

¿Qué soluciones se plantean a este problema? La más sencilla, por evidente, sería que de nuevo fluyera el crédito para la adquisición de casas y se diese así salida a un stock calculado entre 700.000 y un millón de viviendas; amén de que la confianza de los compradores, junto con la estabilidad del empleo, crecieran lo suficiente como para dar por real esta posibilidad..

La otra, y que al menos calmaría los mercados y alejaría el temido fantasma de impago, son las fusiones entre entidades, especialmente cajas de ahorros. A las ya realizadas de Caixa Girona y La Caixa; la fusión de Caja Mediterráneo (CAM), Cajastur, Caja Extremadura y Caja Cantabria a través del SIP se unirían la de Caja Madrid, que está negociando una fusión fría con Caja Laietana, Caja Segovia, Caja Rioja, Caja Ávila y Caja e Insular de Canarias; y la de CajaGranada, que podría hacer lo propio con Sa Nostra, Caixa Pendés y Cajamurcia. CaixaNova y CajaGalicia están en proceso de fusionarse, pero aún en conversaciones.

Con todo, tal vez desde fuera sigan sin fiarse de nosotros, y más si siguen la actualidad nacional, donde un presidente desgastado y con la soga al cuello y un líder de la oposición siguen pensando más en términos electorales que en sacar juntos a su país de la situación en que ésta; y en el que la patronal y sindicatos son incapaces de sacar adelante una reforma laboral que, mal que nos pese, nos perjudicará a los trabajadores a costa de ser más competitivos al menos sobre el papel.

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